Mtra. Zaira Yamile Acosta Núñez
Cuando hablamos de las mujeres a lo largo de la historia, es común pensar en la imagen de aquellas que formaban parte del modelo social y seguían las convenciones, es decir, dignas de ejemplo y admiración por su sacrificio, abnegación, modestia y virtud, siendo consideradas las depositarias del honor masculino y familiar. La moralidad vigente durante el porfiriato señalaba que la familia debía ser cimentada en el matrimonio; las mujeres debían conservar su pureza hasta contraer nupcias, y una vez casadas, guardar obediencia y fidelidad a su esposo. Tan pronto como se hubieran convertido en madres, tendrían que permanecer en el hogar para educar a sus hijos, pues fueron consideradas piezas clave en el México moderno que se encontraba en construcción.
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